TE HABÍAN NOMBRADO GUADALUPE.
NOVELA CORTA
DE JESÚS MA PINEDA-PATRÓN
MARZO, 2025
SINCELEJO, SUCRE, EDIT. TORCAZA.
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Reseña escrita por Fernando
Vergara, acerca de mi novela TE HABÍAN NOMBRADO GUADALUPE, Edit.
Torcaza, Sincelejo, 2025.
""Te habían nombrado Guadalupe": Cuando tu
amigo te sorprende con una joya literaria que no esperabas
6 de septiembre de 2025
Hace unas horas mi amigo me regaló su primera novela. Jesús
María Pineda-Patrón: profesor de semiótica, autor de poesía, cuentos y ensayos
académicos… y ahora novelista. El título me atrapó al instante: Te habían
nombrado Guadalupe. No sabía lo que venía, y terminé viviendo una de las
experiencias de lectura más extrañas y luminosas que recuerdo."...
..." Lo que no esperaba encontrar
Son cien páginas en formato pequeño. "Una novela
corta", pensé. Error. No hay nada breve en la intensidad que concentra.
Desde la primera línea, la voz narrativa —un "tú" que incomoda y
seduce— abre un espacio distinto.
Aquí la segunda persona no es recurso elegante: es la única
forma posible de sostener la conciencia movediza que ocupa el libro.
"Guadalupe" no es un personaje clásico, sino una presencia en
tránsito que el lector debe habitar.
El ritmo suspendido
La primera sorpresa fue el ritmo. No es lineal ni
fragmentado, sino una especie de tiempo suspendido. Cada página te deja
flotando en un presente dilatado.
"Querías ver el mar, escrutarlo; te sumergías en él sin
siquiera rozarlo…"
Esa paradoja resume la lectura: estar completamente dentro,
pero sin referencias que te anclen.
Entre lo íntimo y lo cósmico
Lo fascinante es cómo la novela mantiene dos escalas a la
vez: lo íntimo-caribeño y lo cósmico-universal. Los padres de Guadalupe bailan
música clásica "como si fuera cumbia o fandango sabanero", y en esa
imagen conviven la ternura doméstica y la vastedad del universo.
La trama, en el sentido convencional, no existe. O mejor: se
construye en la lectura. Cada quien arma su recorrido mientras avanza por esa
materia flotante.
La marca de agua del semiótico
Aunque Pineda-Patrón enseña semiótica, no hay exhibición
académica. La sofisticación está ahí, pero transformada en pura narración, como
una marca de agua: invisible en la superficie, esencial en la estructura.
Un final inesperado
Tras esa ingravidez sostenida, llega un cierre abrupto, un
frenazo que obliga a replantear todo lo anterior. Un contraste calculado que
multiplica el efecto del viaje.
Cuando la literatura devuelve el asombro
Lo personal me emociona: descubrir que un amigo guardaba
este proyecto en silencio. Pero más allá de la sorpresa cercana, Te habían
nombrado Guadalupe devuelve algo que creía perdido: la sensación de leer algo
verdaderamente nuevo.
En un panorama literario donde parece que todo ya fue
experimentado, Pineda-Patrón logra reinventar la segunda persona como vehículo
de una experiencia irrepetible. Y confirma que su voz, antes desplegada en
poesía, cuentos y ensayos, alcanza aquí un territorio narrativo inesperado y
poderoso.".
Lean amigos-as la reseña que hizo Arama López, mujer wayuu
acerca de la mi novela TE HABÍAN NOMBRADO GUADALUPE:
<<Hola Jesús María! me aprecia volver a
escribirte,
decirte que luego de un tiempo he terminado Guadalupe,
quiero ser sincera en que he disfrutado la lectura.
Es un libro valiente, me sorprendió como le brindas al caos
su propia intimidad; algo muy atrevido dentro de un contexto social que exige
cordura. Escribir con palabras completas un dolor abierto y latente, ha
desbordado absoluta admiración durante mi lectura. Entonces, aplaudo tu osadía.
Guadalupe quien andaba con su pesada existencia sobre el
pecho, aún así asumió la vida, y la vida así, tal cual le tocó, tal cual la
sintió, una vida grande en miedos, tristezas, limitaciones, penumbras… un
paisaje bastante insoportable. Siendo este el destino de Guadalupe, pude sentir
la tragedia como un lugar pensante, hondo, dialógico, incluso cómodo para
profundizar en sí mismo, ahí Guadalupe trazó su reivindicación, sus tormentas,
sus desesperaciones, sus nostalgias, sus placeres, mientras, él presentía que
su autonomía era como la brisa salvaje.
Es un libro bastante filosófico, eso le gustó a mi
pensamiento. Me detuve a pensar que nuestros estados más feroces originan la
libertad más pura, esa que estalla. No hay otro ímpetu que vivir desde nuestra
alma.
Para mí, Guadalupe tiene algo propio, él sabe que tiene un
universo entero que sólo dice su nombre, algo muy inherente a quienes fuimos
nombrados con nombres excepcionales. Su nombre lo declara libre, pero él debe
elaborar su camino como quién es único en la tierra.
Pensé a Guadalupe como una proclamación contra un sistema de
normas que a través del poder lo reduce a un nadie, tal como fue su final.
Siento en definitiva que, Guadalupe encontró la paz en su
nombre.
Gracias por este relato>>
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Novela: Te habían nombrado Guadalupe. Autor: Jesús María
Pineda-Patrón. Editorial Torcaza, Sincelejo, Sucre, Colombia. Marzo, 2025.
Por Puno Ardila Amaya
Filólogo y Redactor de Vanguardia Liberal.
Bucaramanga, Santander del Sur, Col.
Te encuentras inmerso en la vida de Guadalupe desde la
primera página. La voz narradora, íntima y directa, te susurra al oído la
historia de este último hijo, varón inesperado en una familia que anhelaba una
niña. Bautizado con un nombre que resonaba con la feminidad esperada, Guadalupe
crece en un universo de hábitos y costumbres tradicionalmente femeninos. Jesús
María Pineda-Patrón teje con delicadeza este ambiente, mostrándote la
naturalidad con la que Guadalupe se desenvuelve, aceptado y querido tanto por
su familia como por la comunidad.
Sin embargo, percibes desde temprano esa quietud reservada
que envuelve a Guadalupe. A través de tus ojos, observas sus gestos, sus
silencios, esas inclinaciones que la sociedad asocia con la crianza femenina,
contrastando sutilmente con las expectativas impuestas por su género biológico.
No hay conflicto abierto, no hay rechazo manifiesto en su entorno cercano, pero
intuyes una distancia interior, un territorio inexplorado en su propia alma.
El gusto por la danza irrumpe en su vida como un torrente
silencioso. Pineda-Patrón te transporta a ese espacio donde el movimiento
libera a Guadalupe de las convenciones, donde su cuerpo encuentra una expresión
que las palabras quizá no alcanzan. Pero este amor por el baile lo enfrenta a
un mundo exterior más rígido, a miradas que cuestionan y a juicios implícitos
sobre lo que significa ser “hombre”.
La partida de su tierra natal marca un punto de inflexión.
De repente, te encuentras junto a Guadalupe en un escenario donde las
estructuras sociales que conocía se desdibujan frente a la imponente fuerza de
la naturaleza. La pluma de Pineda-Patrón se vuelve evocadora al describir este
nuevo entorno, donde las montañas y los ríos no entienden de normas impuestas.
Sientes la desorientación de Guadalupe, su lucha por encontrar un sentido en un
mundo que no se rige por los códigos aprendidos.
La sociedad que encuentra en su camino es implacable. A
través de las interacciones de Guadalupe, experimentas la rigidez de unos
principios que reducen la identidad a una etiqueta, a un nombre que, en su
caso, parece predeterminar un destino que él no eligió. Sientes su frustración,
su silenciosa batalla contra una concepción del ser humano que lo encasilla y
lo define antes de permitirle ser.
En esta “nouvelle”, Jesús María Pineda-Patrón logra una
profunda reflexión sobre la identidad, el género y la fuerza de las
convenciones sociales. Al adoptar la segunda persona, te obliga a meterte en la
piel de Guadalupe, a sentir su ambigüedad, su reserva, su anhelo de
autenticidad en un mundo que insiste en definirlo por su nombre. La prosa del
autor es precisa y sensible; capta los matices de la experiencia de Guadalupe
con una delicadeza que perdura mucho después de la última página. No esperes un
drama estridente, sino una exploración íntima y conmovedora de un alma en busca
de su propio lugar en el mundo.
* - *
Jesús María Pineda-Patrón es un intelectual colombiano con
una sólida trayectoria en la lingüística. Su trabajo se caracteriza por la
profundidad teórica y una mirada reflexiva sobre el poder del lenguaje en la
vida humana. Su incursión en la ficción ofrece una ventana interesante a otra
faceta de su pensamiento, donde las herramientas del lenguaje se ponen al
servicio de la exploración narrativa y la comprensión de las complejidades de
la existencia.
Su labor académica se centra principalmente en la filosofía
del lenguaje, la semiótica y la pragmática. Es conocido por su rigor
intelectual y su capacidad para abordar temas complejos con claridad y
profundidad. Como docente universitario, ha dejado una huella significativa en
varias generaciones de estudiantes. Su pasión por el lenguaje y su habilidad
para transmitir conocimientos lo convierten en un profesor admirado y
respetado. Suele ser descrito como un académico exigente pero justo, que
fomenta el pensamiento crítico y la curiosidad intelectual en sus alumnos.
Más allá de su trabajo puramente académico, Pineda-Patrón ha
mostrado un interés por explorar las dimensiones más humanas y sociales del
lenguaje. Su incursión en la narrativa, como lo demuestra esta “nouvelle” sobre
Guadalupe, revela una sensibilidad especial hacia las historias individuales y
cómo el lenguaje moldea nuestra percepción de la realidad y de nosotros mismos.
Aunque su obra de ficción puede
ser menos conocida que sus contribuciones a la lingüística teórica, es probable
que en ella encontremos reflejos de sus preocupaciones académicas, como la
construcción de la identidad a través del lenguaje, la influencia de las normas
sociales en la expresión individual y la compleja relación entre el nombre y el
ser.


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